Los datos oficiales, los análisis de inteligencia de fuentes abiertas (OSINT) y los reportes de la misión de búsqueda y rescate de combate (CSAR), nos dicen que el F-15E derribado se encontraba próximo a la ciudad de Yasuj (Sur Oeste de Irán) específicamente en una zona montañosa entre las provincias de Kohgiluyeh y Boyer-Ahmad e Isfahán (cerca de la cordillera de los Zagros).
Debe deducirse que el objetivo militar se encontraba en esa zona, pues si la intención hubiese sido más profunda, por ejemplo en la ciudad de Isfahán, no se hubiese elegido una ruta tan próxima a un nodo tan importante como Yasuj que está protegido por tener instalaciones militares de la guardia revolucionaria islámica (IRGC) y ser un nodo logístico importante, además de operar como centro urbano principal para el despliegue rápido de unidades de infantería ligera y comandos de operaciones especiales. En mi opinión, el objetivo era el aeropuerto de Yasuj, que, siendo un aeropuerto pequeño, y de valor táctico medio, sirve de base logística de reabastecimiento de helicópteros de ataque, reconocimiento de IRGC y de drones.
Además, es la provincia con mayor producción de hidrocarburos de Irán. Desde una perspectiva defensiva, controlar militarmente el eje Yasuj es crucial para proteger los complejos petrolíferos y de gas adyacentes. (Gachsaran).
Habíamos comentado en anteriores post, que el caza iniciaba una maniobra Pop-up a una velocidad considerable y altitud 15000 ft, que se vió frustrada por los lanzamiento de misiles, lo que obligó al caza a realizar una serie de maniobras evasivas y que justo antes del impacto, su nariz apuntaba hacia el Sur Este, sobrevolando la cordillera Zagros – denominada “Dena”, que provocó la eyección de la tribulación mientras el fuselaje continuó con una trayectoria balística, mientras se desintegraba, lo que esparció los restos en un radio de varios km. ( y no, lo que se extendió por la red, como un ataque de un misil de un F-16 para así evitar que información vital del caza cayera en manos enemigas (fueron muchos los bulos)). El impacto de la metralla provocó Un fallo catastrófico irreparable, que destrozó el sistema hidráulico e inhabilitando las superficies de control.
Dude44 Beta y Dude44 Alpha, se eyectaron secuencialmente en fracciones de segundos diferentes (0.3 a 0,5 s) y lo hicieron con trayectorias ligeramente opuestas, wso salió hacia la izquierda y el piloto hacia la derecha. Esta diferencia de eyección (milisegundos) y trayectoria, en una zona de alta montaña (2200 a 4000m) con valles pronunciados, vientos complejos y cambiantes, con corrientes de aire a diferentes altitudes, (viento en capas “ wind shear “) derivó en un distanciamiento importante entre ambos tripulantes, tal vez entre 5 o 8 km, con la complejidad de que el descenso se producía a ambos lados de la cordillera.
Vamos a hacer un pequeño descanso y contar algunas curiosidades antes de continuar con el rescate:
Mientras la tripulación Dude44 descendía en paracaídas, la noche era absoluta, pero también lo era el silencio.
La transición sonora del ruido ensordecedor de la eyección al silencio absoluto del descenso es brutal. El oído humano no está diseñado para procesar un cambio tan drástico, por lo que en el momento de la eyección se produce un shock acústico (150 dB) y el sistema auditivo colapsa temporalmente (el oído activa el reflejo estapedial o timpánico, donde los músculos del oído medio se tensan automáticamente para rigidizar la cadena de huesecillos y amortiguar el sonido, protegiendo a la cóclea o caracol (oído interno) de una destrucción total), pasando a un aislamiento acústico desde la ruptura de la cabina y luego, lo que se conoce como efecto vacío, la mente desconecta temporalmente el audio debido a la aceleración y cambio brusco de presión. Es un reflejo de autoprotección del oído, aquí el desplazamiento del piloto en su salida de la cabina es más rápida que la onda de choques. Aunque el casco del piloto está diseñado para mitigar el ruido del viento al descender con el paracaídas, es tal el trauma acústico masivo producido que no escucharas nada, estás en un silencio sepulcral.
Estas sordo y ciego, pues cuando miras hacia abajo, no ves nada, solo la oscuridad de la noche, eres incapaz de predecir el impacto, solo tiene un reloj caro en tu muñeca, es un IWC Schaffhausen/Top Gun que te costó 13000 USD que no te sirve de nada, pues la altitud que marca no es ninguna referencia sobre la ladera de un acantilado, al menos su caja de cerámica no se rompió en la eyección, pero tampoco lo hubieras roto si hubieses comprado un Casio G-Shock (GPR B1000 Rangeman o Mudmaster de 280 €).

La cruda realidad es que no ves un carajo, solo temes golpear el suelo de repente, y aunque militarmente estás entrenado para asumir que el impacto llegará por sorpresa. Los procedimientos estándar, son los conocidos como PLF (Parachute Landing Fall), que se aprende en los saltos de paracaídas, que consiste en mantener una postura de descenso, juntando firmemente los pies y las rodillas (algo flexionadas), manteniendo las piernas pegadas distribuyes la energía del impacto entre ambas extremidades. La barbilla al pecho evita un latigazo cervical, es decir, tu única protección es la tensión muscular controlada. El manual dice que al impactar al suelo el piloto deja que su cuerpo absorba el golpe dejando que colapse hacia un lado y ruede, y así transferir la energía de forma secuencial a través de la planta de los pies, la pantorrilla, el muslo, la nalga y el músculo dorsal de la espalda,,,, pero aquí eso no vale,, estas sobrevolando un risco, un acantilado, .. tendrás que tener algo de suerte.
continuamos con el rescate del piloto,, como hemos comentado, tuvo su riesgo pero entró dentro de los estándares de rescate.