Imágenes del combate
Tras el breve respiro del atardecer sobre Krimskaya, la guerra mostró por primera vez toda su intensidad en el sector sur.
La misión de hoy confirmó lo que muchos oficiales ya sospechaban: la Luftwaffe ha iniciado operaciones ofensivas a gran escala sobre el Kubán y la península de Tamán.
Nada más despegar, la radio comenzó a llenarse de informes de ataques enemigos en múltiples direcciones. Primero llegaron noticias de formaciones cruzando Kerch hacia Tamán. Poco después se confirmaron bombardeos sobre Kerch ejecutados por Heinkel He 111 escoltados por Bf 110.
La sensación general era clara: el enemigo estaba golpeando todo el frente al mismo tiempo.
El mando reaccionó desplegando prácticamente todas las fuerzas disponibles.
Entonces apareció la amenaza principal.
Una enorme formación enemiga —al menos cuarenta Ju 87 Stuka con escolta de cazas— fue detectada dirigiéndose hacia Novorossiysk. Nuestras escuadrillas despegaron inmediatamente para interceptarla.
No todos lograron llegar. Algunos grupos fueron frenados por los cazas de escolta alemanes antes de alcanzar a los bombarderos. Otros sí consiguieron entrar en combate sobre la ciudad.
Allí se desarrolló el enfrentamiento más duro vivido hasta ahora por el regimiento.
El cielo sobre Novorossiysk quedó cubierto por fuego antiaéreo, explosiones y combates cerrados mientras nuestros pilotos trataban de romper el ataque enemigo antes de que los Stuka iniciaran sus picados.
Las pérdidas fueron importantes.
Perdimos cinco aparatos durante la defensa.
Sin embargo, el enemigo también sufrió daños considerables. Entre nuestros cazas y la AAA fueron derribados diez Stuka y dos Bf 109.
Aunque los alemanes terminaron dominando temporalmente el espacio aéreo, no lograron ejecutar un ataque eficaz. La presión de nuestros cazas y el intenso fuego antiaéreo obligaron a muchos Stuka a romper formación o lanzar sus bombas precipitadamente. Según los informes iniciales, apenas la mitad de la carga prevista llegó a ser lanzada.
El enemigo logró penetrar nuestras defensas.
Pero no destruirlas.
La batalla también dejó clara una realidad preocupante: el enemigo dispone de un número muy superior de aparatos y parece capaz de mantener ataques simultáneos sobre distintos sectores.
Esa presión nos ha obligado a desplegar todos nuestros recursos, agotando rápidamente la logística y dificultando la concentración de fuerzas sobre el frente principal.
Cada vez más oficiales creen que estos ataques son solo el preludio de una ofensiva mayor.
Y lo más inquietante es que, incluso después de la batalla de hoy, la Luftwaffe todavía parece disponer de numerosos aviones listos para despegar.
La guerra en el Kubán acaba de comenzar de verdad.

