Granada, además de ser una fantástica ciudad, llena de atractivos a rebosar, incluyendo a sus gentes, fue la cuna de mi formación como piloto. En la Base de Armilla se han gestado muchas promociones de pilotos de helicópteros. Más tarde también he tenido oportunidad de utilizar el aeropuerto de la ciudad, para los cursos de IFR.
El gestor de texturas de Rex me permite una rápida selección de las más apropiadas. Y de paso reviso la previsión meteorológica.
Al atardecer llega la hora de dejar la ciudad. Voy a hacer un plan de vuelo mixto, para aprovechar las últimas luces y pasar a IFR al anochecer. Sigo en la fase de embeleso por las texturas de las nubes.

Destino Valencia, vía VOR de YESTE.

El "hasta luego" va a ser largo. Me queda una larga temporada por delante, sin pisar estas tierras.

La salida en ascenso para una altitud cómoda de crucero librando los sistemas montañosos y según las altitudes de vuelo semicirculares PI+500', pues vamos a los 11.500'.

La luz va a caer antes de lo previsto.

Y la nubosidad en el horizonte no es muy prometedora, aunque el destino está en condiciones VMC.


La captura no hace justicia a la intensidad de los ocasos desde la cabina del avión.



Pronto, las únicas referencias visuales que me quedan son las ciudades y vías de comunicación iluminadas. Ya he cambiado mi plan de vuelo a IFR y poco después de rebasado YESTE, me desvían de la ruta con vectores radar para la aproximación.

Los instrumentos iluminados en cabina en un vuelo nocturno, transmiten una sensación especial que hay que experimentar alguna vez. Todo pinta bien y he pillado un buen "pico" de gases con las palancas de mezcla.

Me dejo llevar de la mano del controlador. La carga de trabajo en cabina disminuye, pero la alerta no cesa. Valencia a la vista. A 10Nm del campo me interrogan sobre si tengo la pista a la vista. Todavía no, tendré que esperar un poco más.

Confirmo en contacto visual y me autorizan a la aproximación visual y cambio de frecuencia con torre de LEVC.



De Valencia, mejor dicho, de sus controladores, guardo un agradable recuerdo y agradecimiento, aunque seguro que a alguno le sentó mal su actuación.
Debió ser allá por el año 87, me tocó hacer una evacuación de un herido en accidente de carretera desde la zona de Cuenca-Teruel. El accidentado no tenía muy buena pinta e iba perdiendo el color con celeridad. Al llegar a la zona de Valencia, yo no tenía ni idea de dónde estaba el hospital para la evacuación, la Fe, así que declaré emergencia y le pregunté al controlador. Extremadamente amable y atento, me guió a través de la ciudad y a lo largo del cauce del río hasta las inmediaciones del hospital, interrumpiendo las comunicaciones con el resto de tráficos, aunque como decía, para disgusto de alguno de ellos que pedían su cuota de atención.
El cómo y por qué llegué desde Cuenca hasta Valencia es otra historia y me la reservo para una tarde en la cantina de la Base ;)





































































