Sentado en la mesa de la oficina de preparación de vuelos del aeropuerto de Tunggul Wulung, en Indonesia, reviso los detalles del salto a la Isla de Navidad e Isla de Cocos que tengo programado para las próximas horas. No me puedo demorar mucho porque los pasajeros aquí parecen tener poca paciencia y ya he perdido dos clientes con destino a Cocos, que seguramente han optado por volar con la competencia.
No me importa mucho porque este salto es un capricho que me aleja de mi ruta principal a lo largo de la alineación sur de islas de Indonesia, hacia el continente asiático. Pero ir a visitar los cangrejos rojos de Christmas y aprovechar para bucear un par de días en Cocos, merece la pena el desvío. Así que cuando tenga todo preparado daré el primer salto con o sin pasajeros.
Desde Katherine hasta aquí he realizado muchos vuelos y tengo que poner al día mis notas sobre el itinerario. Lo más significativo es que tenía un cierto temor a abandonar "territorio ORBX". Llegar al Norte del continente australiano hasta Darwin y una última parada en la cercana isla de Bathurst, me ponían al límite de las zonas de cobertura detalladas y a partir de ahí, solo con Global y Vector. Pero la sorpresa ha sido mayúscula al ver la detallada orografía y las poblaciones con las que me he encontrado. De hecho, me han hecho redoblar el interés en el viaje, porque tengo que reconocer que en algunas ocasiones, los largos vuelos sobre las planicies rojizas de Australia, se me han hecho un tanto tediosas.
Y a pesar de ser el invierno austral, hasta la meteorología ha sido extremadamente benigna.
Quizás el recorrido, medio elegido, medio determinado por los trabajos disponibles, a lo largo de la bisectriz, ha sido práctico pero menos atractivo que otros que este gran continente me podía ofrecer.
Desde Tasmania a Indonesia, pasando por Timor Oriental.
Y después en dirección Oeste aprovechando los numerosos aeropuertos de la fragmentada Indonesia.
Desde que llegué a Hawái, he realizado un total de 89 horas de vuelo, (248 desde Oaxaca) y recorrido 13.743 Nm, del total de 36.912 Nm desde el inicio del viaje con la Titan. La facturación hasta el momento supera el millón de dólares, aunque también los gastos han sido muchos.
Como podréis imaginar, las anécdotas son numerosas, así que me propongo darle un repaso a las más importantes desde que llegué a Darwin, aunque lo dejo para otro momento.
Así que compañeros del EBF, socios de la administración, de momento seguimos ingresando en la cuenta para afrontar los gastos, aunque supongo que algunas transferencias tardarán un poco más de la cuenta en llegar, por motivos que no logro entender.
