Tal día como hoy, hace 20 años tuve mi primer gran susto en aviación. Un fallo de motor en un monomotor por la noche. Y fue en este avión.
Era de las pocas Bonanzas de la escuela que tenía GPS. Era una noche clara. Aunque no había luna llena se podía ver el suelo y las carreteras. Un alumno de la escuela me pidió un entrenamiento de “remedial” porque había suspendido el examen de IFR, su instructor estaba ocupado la fecha límite que tenía en el programa de pilotos de Mesa Airlines acababa dos días después. Se tenía que examinar al día siguiente. Había suspendido la parte de “partial panel”. Te fallan el ADI y el HSI y tienes que ser capaz de volar y navegar.
Despegamos sobre las 19h y le mande interceptar un radial que nos llevaba a una espera. En el ascenso inicial se pone el hood, y le tapó ADI y HSI con unas pegatinas. En ese momento me quedé mirando por mi ventana lateral y vi que se distinguía perfectamente la carretera que iba desde una mina de carbón hasta una central térmica. Desde mi entrenamiento de piloto privado que me lo enseñaron, siempre buscaba posibles campos donde meterme en caso de fallo de motor. Nunca sabías cuando podía pasar y al menos tendrías una idea de plan B. Pensé que era un sitio excelente donde hacer una toma de emergencia.
Dos años antes le había preguntado a un instructor, si había algún procedimiento especial en caso de motor en un monomotor por la noche. Y me dijo: “ Sí claro. Enciendes la luz de aterrizaje y si no te gusta lo que ves, la apagas”.
En ese momento escuché el motor que empieza a ratear y a vibrar. Acerco mi mano al mando de la mezcla y entonces escuché un sonido que nunca olvidare. El que hace la hélice girando sin la explosión del motor que se hacía más agudo por la acción del governor. Shhhhhhhhhhiiiiuuuuu!
Tomé los controles e icemos los procedimientos de fallo de motor. Velocidad de planeo, dirigirme a la carretera, cambiar el selector de tanque de combustible, mezcla rica, bomba eléctrica on, magnetos... no arrancaba. La Bonanza A-36 planea como un ladrillo. Por suerte estábamos cerca de la carretera. Todo lo de alrededor era terreno abrupto y en esa carretera apenas había tráfico porque solo circulaban los volquetes H24 de la mina a la centra. Solo tenía una pega. Una línea de alta tensión a un lado que en algunos puntos cruzaba la carretera y cambiaba de lado. No podía distinguir esa línea por la falta de luz. Pero no tenía opción. Entré en viento en cola.
El motor volvió a petardear momentáneamente. No perdí la esperanza. No eran las magnetos, teníamos combustible.... volvió a petardear parecía que volvía a arrancar pero otra vez ese sonido. Ssshhhhiiiuuu.
¿Quizás la mezcla está demasiado rica? Vuelve a petardear y parece que arranca... ¡Venga pedazo de c..... arranca!! Y arrancó.
Subimos al máximo legal sin oxígeno, 14000 durante 30 minutos y rumbo al aeropuerto. No sabía si podría volver a fallar. Había que ganar altura. Por suerte no volvió a fallar. Pero el susto nos lo llevamos esa noche.
Firmé al Gary Thompson listo para el examen y al día siguiente aprobó.