:lol:
Con que me pagaran en cualquier vuelo lo que me pagan en FSE...
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Antarex - Segunda parte
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NOCTURNO AL AEROPUERTO DE BASCO (FILIPINAS)



La historieta ésta comienza realmente en el aeropuerto de Lanyu, el de las inundaciones que comento en una de las publicaciones anteriores, situado en la isla Orquídea.

Teniendo los precios más baratos de toda la zona, aproveché para hacer la primera revisión de cien horas a la Titán. Y mientras esperaba me dio por contactar con mi amigo Juan Carlos.
Juan Carlos es el agregado militar en la embajada española de Manila y no se ni cómo, acabó pidiéndome un favor camuflado haciéndolo pasar como si me hubiera conseguido el mayor de los chollos de Asia. El caso es que tenía que recoger a unos pasajeros en la isla de Basco, ya en Filipinas y acercarlos hasta Taggat. A cambio podría aterrizar en el aeropuerto de Lingayen en lugar de meterme en el de Manila, siempre más conflictivo, según él, y con las tasas más caras.
El hecho es que al comentarlo en la oficina de operaciones, la noticia cayó como una bomba en medio de la tranquila comunidad local y al poco rato ya tenía el avión lleno con solicitudes para volar a Basco. Así que los pasajeros y yo esperamos pacientemente a que terminaran la revisión y que hiciera el pago de los aproximadamente $7.500 que me cobraron por la revisión.

No voy a mentir. Simplemente no lo miré. Mal acostumbrado en los últimos vuelos a encontrarme con pistas perfectamente equipadas, simplemente no lo miré. Aunque debería haberme dado cuenta por la insistencia con la que todos me preguntaban si íbamos a ir de noche a Basco y como cuchicheaban entre ellos. La meteo, medio chunga, parecía que me iba a dar un respiro, aunque el pronóstico anunciaba tormentas más hacia el Sur.

Ya casi en el ocaso despegamos con rumbo hacia Filipinas.

En ruta nos encontramos con algo de aparato eléctrico y turbulencias, nada preocupante. Pero la noche se iba haciendo oscura como boca de lobo, así que al llegar a la isla me llevé la gran sorpresa. El aeropuerto no estaba activo ni tenía ningún tipo de iluminación ni de pistas ni edificios y eso fue lo que no había mirado y por lo que todos estaban sorprendidos. Sabiendo que al norte el aeropuerto limita con una gran elevación, la cosa no pintaba nada bien.
Gracias a los GPS me alineo bien con lo que se supone debe ser la pista y veo unas luces hacia las que planeo la aproximación con todo el trapo fuera. En corta final veo que se trata de algunas casas y una calle en pendiente, así que aborto rompiendo a izquierdas, mientras me pienso si lo vuelvo a intentar. Hago una segunda aproximación apoyándome esta vez más en las líneas guía del GPS y en última instancia consigo ver la negrura geométrica de la pista justo enfrente de mí. Aterrizamos, pero sé que ni siquiera debería haberlo intentado.
En el bar cercano al aeropuerto, los familiares de los pasajeros esperaban haciendo apuestas sobre como acabaría el desatino. La única captura que escapa de la toma es ésta, pero le he tenido que aumentar notablemente la claridad para que se llegara a ver algo.

La isla tiene poco más de seis mil habitantes, como un barrio no muy grande, así que el aterrizaje fue todo un acontecimiento que me granjeó la hospitalidad de los vecinos y acabé durmiendo en casa de uno de los pasajeros.
A la mañana siguiente todo parecía otra cosa. El avión se había quedado toda la noche en la cabecera de la pista y había que moverlo para permitir operar al vuelo que venía de Manila.



P'avernos matao...



Y aquí algunos de los pasajeros "enchufados" para el siguiente salto.

Al despegar quise ver con mis propios ojos en dónde me había metido, así que obsequié a los pasajeros con un pequeño sobrevuelo de la zona.


Ahí se ve la pista...

Y tras el pequeño paseo ponemos rumbo a Taggat, Clavería.

Dejando atrás esta pequeña isla llena de anécdotas.



La historieta ésta comienza realmente en el aeropuerto de Lanyu, el de las inundaciones que comento en una de las publicaciones anteriores, situado en la isla Orquídea.

Teniendo los precios más baratos de toda la zona, aproveché para hacer la primera revisión de cien horas a la Titán. Y mientras esperaba me dio por contactar con mi amigo Juan Carlos.
Juan Carlos es el agregado militar en la embajada española de Manila y no se ni cómo, acabó pidiéndome un favor camuflado haciéndolo pasar como si me hubiera conseguido el mayor de los chollos de Asia. El caso es que tenía que recoger a unos pasajeros en la isla de Basco, ya en Filipinas y acercarlos hasta Taggat. A cambio podría aterrizar en el aeropuerto de Lingayen en lugar de meterme en el de Manila, siempre más conflictivo, según él, y con las tasas más caras.
El hecho es que al comentarlo en la oficina de operaciones, la noticia cayó como una bomba en medio de la tranquila comunidad local y al poco rato ya tenía el avión lleno con solicitudes para volar a Basco. Así que los pasajeros y yo esperamos pacientemente a que terminaran la revisión y que hiciera el pago de los aproximadamente $7.500 que me cobraron por la revisión.

No voy a mentir. Simplemente no lo miré. Mal acostumbrado en los últimos vuelos a encontrarme con pistas perfectamente equipadas, simplemente no lo miré. Aunque debería haberme dado cuenta por la insistencia con la que todos me preguntaban si íbamos a ir de noche a Basco y como cuchicheaban entre ellos. La meteo, medio chunga, parecía que me iba a dar un respiro, aunque el pronóstico anunciaba tormentas más hacia el Sur.

Ya casi en el ocaso despegamos con rumbo hacia Filipinas.

En ruta nos encontramos con algo de aparato eléctrico y turbulencias, nada preocupante. Pero la noche se iba haciendo oscura como boca de lobo, así que al llegar a la isla me llevé la gran sorpresa. El aeropuerto no estaba activo ni tenía ningún tipo de iluminación ni de pistas ni edificios y eso fue lo que no había mirado y por lo que todos estaban sorprendidos. Sabiendo que al norte el aeropuerto limita con una gran elevación, la cosa no pintaba nada bien.
Gracias a los GPS me alineo bien con lo que se supone debe ser la pista y veo unas luces hacia las que planeo la aproximación con todo el trapo fuera. En corta final veo que se trata de algunas casas y una calle en pendiente, así que aborto rompiendo a izquierdas, mientras me pienso si lo vuelvo a intentar. Hago una segunda aproximación apoyándome esta vez más en las líneas guía del GPS y en última instancia consigo ver la negrura geométrica de la pista justo enfrente de mí. Aterrizamos, pero sé que ni siquiera debería haberlo intentado.
En el bar cercano al aeropuerto, los familiares de los pasajeros esperaban haciendo apuestas sobre como acabaría el desatino. La única captura que escapa de la toma es ésta, pero le he tenido que aumentar notablemente la claridad para que se llegara a ver algo.

La isla tiene poco más de seis mil habitantes, como un barrio no muy grande, así que el aterrizaje fue todo un acontecimiento que me granjeó la hospitalidad de los vecinos y acabé durmiendo en casa de uno de los pasajeros.
A la mañana siguiente todo parecía otra cosa. El avión se había quedado toda la noche en la cabecera de la pista y había que moverlo para permitir operar al vuelo que venía de Manila.



P'avernos matao...



Y aquí algunos de los pasajeros "enchufados" para el siguiente salto.

Al despegar quise ver con mis propios ojos en dónde me había metido, así que obsequié a los pasajeros con un pequeño sobrevuelo de la zona.


Ahí se ve la pista...

Y tras el pequeño paseo ponemos rumbo a Taggat, Clavería.

Dejando atrás esta pequeña isla llena de anécdotas.

Last edited by Dodo hace 9 años, edited 3 times in total.
Conozco a uno, que conoce a uno que es amigo de un piloto de helicópteros
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Antes y después de cada salto hay rutinas y trámites que cumplimentar.

Preparativos para que todo esté en condiciones.

Y poder disfrutar de cada vuelo.

De cada lugar.

Y de cada momento.


Preparativos para que todo esté en condiciones.

Y poder disfrutar de cada vuelo.

De cada lugar.

Y de cada momento.

Conozco a uno, que conoce a uno que es amigo de un piloto de helicópteros
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Filipinas es uno de esos países que sorprenden al profano. 7107 islas y más de ciento dos millones de habitantes. No es difícil encontrar lugares extraordinarios, curiosos, paradisíacos e historias inusitadas. Para los amantes del buceo es un destino casi obligado.


Una de esas historias fantásticas, que parece sacada de un guión de película, tuvo lugar en la isla de Lubang y es posible que os suene a la mayoría. Se trata de la historia de Hiroo Onoda, el soldado japonés que permaneció escondido durante 29 años, después de terminar la Segunda Guerra Mundial y que solo se "rindió" cuando le dio la orden su superior, que tuvo que desplazarse al efecto hasta la isla.

Si no conocéis los detalles, seguro que os encantará indagar un poco en el suceso.

Por cierto, al igual que os contaba de la toma en Basco, la pista de Lubang no está iluminada y al hacer una aproximación nocturna se tiene más posibilidades de acabar tomando en una carretera cercana que en la propia pista. ¡No, claro que a mí no me pasó nada de eso...! :mrgreen:
Afortunadamente, en el aeropuerto tenían un R-22 que pude alquilar para poder ver la isla con la luz del día antes de continuar hacia San José y Kalibo.



Una de esas historias fantásticas, que parece sacada de un guión de película, tuvo lugar en la isla de Lubang y es posible que os suene a la mayoría. Se trata de la historia de Hiroo Onoda, el soldado japonés que permaneció escondido durante 29 años, después de terminar la Segunda Guerra Mundial y que solo se "rindió" cuando le dio la orden su superior, que tuvo que desplazarse al efecto hasta la isla.

Si no conocéis los detalles, seguro que os encantará indagar un poco en el suceso.

Por cierto, al igual que os contaba de la toma en Basco, la pista de Lubang no está iluminada y al hacer una aproximación nocturna se tiene más posibilidades de acabar tomando en una carretera cercana que en la propia pista. ¡No, claro que a mí no me pasó nada de eso...! :mrgreen:
Afortunadamente, en el aeropuerto tenían un R-22 que pude alquilar para poder ver la isla con la luz del día antes de continuar hacia San José y Kalibo.

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La ignorancia es atrevida.
Después de cumplir mi objetivo de visitar Brunéi en la isla de Borneo, (no sin incidentes pues las fuertes turbulencias han causado daños dos veces en el avión teniendo que abortar el vuelo), he puesto rumbo Este para atravesar Indonesia en dirección hacia Papúa Nueva Guinea.
Aunque pueda parecer una cosa sencilla, la magnitud de Indonesia sobrecoge. Comparada con el mapa de los Estados Unidos, supera con creces el atravesar el continente de costa a costa:

Indonesia significa "Islas de la India". Su territorio lo conforman 17.508 islas habitadas por 255 millones de personas. Su paisaje, cuando las numerosas tormentas permiten verlo, sus maravillas naturales, las costumbres, arquitectura y sus gentes, sobrecogen.


Me encuentro actualmente al Noreste de Sulawesi (Célebes), en Manado y en el mapa se pueden ver los próximos tramos previstos, para los que ya tengo contratados algunos trabajos.

A veces la meteorología da un respiro y puedo planificar un itinerario "turístico" visual hasta el destino, aunque la amenaza de las turbulencias y el wind shear está siempre presente.

Ya me he acostumbrado a escuchar siempre el informe meteorológico completo para el plan de vuelo, que incluye los avisos de turbulencias, tormentas, CB y shear. Asusta mirar el radar meteorológico cuando está lleno de colorines.

Pero ayuda a llegar a destino, aunque sea dando algún rodeo que otro.

Después de cumplir mi objetivo de visitar Brunéi en la isla de Borneo, (no sin incidentes pues las fuertes turbulencias han causado daños dos veces en el avión teniendo que abortar el vuelo), he puesto rumbo Este para atravesar Indonesia en dirección hacia Papúa Nueva Guinea.
Aunque pueda parecer una cosa sencilla, la magnitud de Indonesia sobrecoge. Comparada con el mapa de los Estados Unidos, supera con creces el atravesar el continente de costa a costa:

Indonesia significa "Islas de la India". Su territorio lo conforman 17.508 islas habitadas por 255 millones de personas. Su paisaje, cuando las numerosas tormentas permiten verlo, sus maravillas naturales, las costumbres, arquitectura y sus gentes, sobrecogen.


Me encuentro actualmente al Noreste de Sulawesi (Célebes), en Manado y en el mapa se pueden ver los próximos tramos previstos, para los que ya tengo contratados algunos trabajos.

A veces la meteorología da un respiro y puedo planificar un itinerario "turístico" visual hasta el destino, aunque la amenaza de las turbulencias y el wind shear está siempre presente.

Ya me he acostumbrado a escuchar siempre el informe meteorológico completo para el plan de vuelo, que incluye los avisos de turbulencias, tormentas, CB y shear. Asusta mirar el radar meteorológico cuando está lleno de colorines.

Pero ayuda a llegar a destino, aunque sea dando algún rodeo que otro.

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Resumen local.
Acabo de dejar atrás las islas Molucas, o Islas de las Especias.

Y en el último vuelo he alcanzado por fin Papúa occidental que sigue perteneciendo a Indonesia.

Desde que dejé atrás las islas Filipinas, he tocado territorio de Malasia, Brunéi e Indonesia y ya queda poco para adentrarme en Papúa Nueva Guinea, donde me gustaría explorar a fondo sus rincones y si puedo, de paso, hacer algo de doble mando con una DHC-2 Beaver, que me vendrá muy bien para los próximos saltos en busca de las pequeñas islas del Pacífico.

Aunque los últimos días parecía que la meteo me iba a dar un respiro, al final he tenido que lidiar con el peor vuelo de mi vida.
Pero esa historia, mejor la dejo para la siguiente entrada en el cuaderno de bitácora. De momento, unas imágenes de la salida de Manado hacia Ternate, con un pronóstico meteorológico bueno, o por lo menos de lo mejor que he tenido en los últimos días.


Acabo de dejar atrás las islas Molucas, o Islas de las Especias.

Y en el último vuelo he alcanzado por fin Papúa occidental que sigue perteneciendo a Indonesia.

Desde que dejé atrás las islas Filipinas, he tocado territorio de Malasia, Brunéi e Indonesia y ya queda poco para adentrarme en Papúa Nueva Guinea, donde me gustaría explorar a fondo sus rincones y si puedo, de paso, hacer algo de doble mando con una DHC-2 Beaver, que me vendrá muy bien para los próximos saltos en busca de las pequeñas islas del Pacífico.

Aunque los últimos días parecía que la meteo me iba a dar un respiro, al final he tenido que lidiar con el peor vuelo de mi vida.
Pero esa historia, mejor la dejo para la siguiente entrada en el cuaderno de bitácora. De momento, unas imágenes de la salida de Manado hacia Ternate, con un pronóstico meteorológico bueno, o por lo menos de lo mejor que he tenido en los últimos días.


Conozco a uno, que conoce a uno que es amigo de un piloto de helicópteros
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Volar por ahí tiene que ser una pasada. Estuve hace unos años en Borneo. Fuimos a Kota Kinabalu, aunque no subimos al pico. Yo me llevé de recuerdo unos chupetones de sanguijuelas. La selva allí es impresionante. No pudimos ir a ver los Orangutanes porque coincidio que había problemas con un sultan que andaba por allí pegando tiros. De hecho evacuaron el centro Orangutanes que hay al este de la isla.
Seguro que desde arriba es tan bonito como desde el suelo.
Seguro que desde arriba es tan bonito como desde el suelo.
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Un sueño casi cumplido
Volar por Indonesia en estación de Monzones y tifones, tratando de evitar las tormentas me ha dejado algunos buenos momentos y unas cuantas horas de apretar el culo contra el asiento.



Pero llegar a Papúa Nueva Guinea ha sido algo muy especial para mí y la mejoría de la meteorología me ha dado un respiro que me ha permitido dejar la línea de costa y adentrarme hacia los aeropuertos de montaña.

Durante muchos años he tenido la ilusión de hacer un viaje a PNG, para bucear en sus aguas y "explorar" sus rincones, aunque ahora parece que se ha convertido en un destino turístico más y ya no supone un desafío tan importante.

Aunque la visita a determinadas zonas sigue imponiendo respeto.


Volar durante tantas semanas a aeropuertos de fácil acceso y situados próximos a nivel del mar, me ha hecho olvidar que en montaña a veces hay que hacer encaje de bolillos para entrar.


Y que 40 Nm en línea recta casi nunca suelen ser 40 Nm...

En ORBX hay un par de aeropuertos de PNG que me parecen fantásticos. Es una lástima que todavía no los hayan actualizado a P3D4.

Aunque también tienen algunas cosas interesantes y gratuitas, como la malla de terreno: Holgermesh
Tengo la impresión de que me voy a demorar unos días visitando estas tierras, antes de encarar el salto hacia Hawaii.


Volar por Indonesia en estación de Monzones y tifones, tratando de evitar las tormentas me ha dejado algunos buenos momentos y unas cuantas horas de apretar el culo contra el asiento.



Pero llegar a Papúa Nueva Guinea ha sido algo muy especial para mí y la mejoría de la meteorología me ha dado un respiro que me ha permitido dejar la línea de costa y adentrarme hacia los aeropuertos de montaña.
Durante muchos años he tenido la ilusión de hacer un viaje a PNG, para bucear en sus aguas y "explorar" sus rincones, aunque ahora parece que se ha convertido en un destino turístico más y ya no supone un desafío tan importante.

Aunque la visita a determinadas zonas sigue imponiendo respeto.


Volar durante tantas semanas a aeropuertos de fácil acceso y situados próximos a nivel del mar, me ha hecho olvidar que en montaña a veces hay que hacer encaje de bolillos para entrar.


Y que 40 Nm en línea recta casi nunca suelen ser 40 Nm...

En ORBX hay un par de aeropuertos de PNG que me parecen fantásticos. Es una lástima que todavía no los hayan actualizado a P3D4.

Aunque también tienen algunas cosas interesantes y gratuitas, como la malla de terreno: Holgermesh
Tengo la impresión de que me voy a demorar unos días visitando estas tierras, antes de encarar el salto hacia Hawaii.


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