Un reciclador o rebreather es un equipo de buceo especial que sustituye a la escafandra autónoma convencional de circuito abierto.
En el circuito abierto, se respira el gas contenido en una botella (aire, NITROX o TRIMIX) y cada inspiración se exhala al exterior, perdiéndose así el contenido de gas no utilizado por el organismo (consumo de oxígeno y gases inertes: nitrógeno y helio en su caso).
En un reciclador, por el contrario, se recogen los gases exhalados (de ahí el uso de una bitraquea) y se hace pasar la mezcla por unos contenedores de cal sodada que eliminan el CO2. Luego se le inyecta la cantidad de oxígeno que hemos consumido en la respiración hasta mantener el porcentaje (realmente la presión parcial) normal o la deseada según el tipo de inmersión. Como veis, en el proceso no se han emitido burbujas ni ruido y por lo tanto es más difícil detectar la presencia del buceador desde superficie. Tampoco se asusta a la fauna marina, lo que permite acercarse mucho más a ella.
Los equipos de combate más simples solo utilizan oxígeno puro como mezcla respiratoria, pero eso limita mucho la profundidad y el tiempo máximo a la que pueden utilizarse ya que el oxígeno respirado a alta presión es tóxico y puede, entre otros efectos, provocar convulsiones y la muerte. Pero suele ser suficiente para trayectos cortos de infiltración y exfiltración, con la ventaja de la activación muscular a la que contribuye el oxígeno y sobre todo la no necesidad de hacer paradas de descompresión para eliminar el inexistente exceso de gases inertes.
Para mayores profundidades y tiempos es necesario diluir el oxígeno con aire u otras mezclas (NITROX, TRIMIX) y por lo tanto el equipo ya no lleva una única botella, sino dos (o mas), pero de tamaño mucho más pequeño que las de circuito abierto.
Esto es una simplificación ya que realmente y sobre todo en el ascenso, el buceador si debe liberar gases, tanto del circuito respiratorio, como de su sistema de control de flotabilidad.
Estos equipos son en cierta medida peligrosos, ya que deben asegurar que la mezcla respirada no excede la presión parcial de oxígeno máxima que tolera el organismo. Ese control se puede hacer de forma automática, semi-automática o manual. A los equipos civiles se les comenzó llamando mata-ricos, dado que por su elevado precio no eran accesibles a cualquiera y causaban muchos accidentes entre usuarios mal entrenados. Actualmente los fabricantes no venden sus equipos a quienes no hayan completado correctamente el curso básico de su manejo, impartido por un instructor acreditado en cada modelo concreto. El curso tampoco suele ser barato.
Para disminuir el riesgo de toxicidad por oxígeno, se utilizan también equipos de circuito semi-cerrado, que cada cierto numero de ciclos respiratorios, libera al exterior la exhalación o una parte de ella, disminuyendo de esta forma el riesgo altas concentraciones.
Ya sabemos con lo que buceamos ayer. Valorad la experiencia.






