Categorías de vacío en Alaska.
Después de pasar unos días, meses de hecho como me suele pasar con frecuencia en Alaska, esperando por una solución que deje operativa la 414, y de que esa espera sea en un lugar que normalmente calificaríamos de pueblo grande, las cosas de este estado no dejan de sorprenderme.
Soldotna y el río Kenai. Lo dicho, con poco más de tres mil habitantes, Soldotna no pasaría de ser un pueblo grande, o según el criterio oficial, una pequeña ciudad. Pero acabo enterándome de que es uno de los principales destinos de Alaska para viajeros de todo el mundo, incluidos los del EBF. porque de hecho es uno de los pueblos más grandes de Alaska. La península y el río Kenai, con su naturaleza, la pesca y la caza son los mayores atractivos:
Soldotna
Pero la sorpresa llega más allá cuando sin esperarlo, te sale un trabajo para trasladar a siete operarios al aeropuerto de Sparrevohn, propiedad de la Fuerza Aérea. Tras un primer y rápido vistazo, compruebo que el aeropuerto reúne las condiciones necesarias y además tiene un VOR y un NDB operativos con aproximaciones NDB y RNAV actualizadas, que me van a ser imprescindibles dada la meteorología de estos días.
Así que, sin pensarlo dos veces, acepto el trabajo y de madrugada tramito un plan de vuelo IFR, pensando también aprovechar el vuelo para conocer un poco la zona.
Pues bien, durante el vuelo me entero de que lo de conocer la zona va a ser que no. La antigua base, que figuró incluso en el censo con una treintena de habitantes, es ahora una estación radar a la que no se accede nada más que para tareas de mantenimiento, como es el caso. Eso sí, Sparrevohn está incluido en el proyecto "Lost Ski areas".
¡Y tan "lost"! En medio de la nada una pista de aterrizaje y dos radioayudas, para facilitar las tareas de mantenimiento y conservación.
El vuelo, a pesar de que el radar meteorológico detecta capas de turbulencia, es bastante placentero con una altitud asignada por el controlador de 13.000'. Las luces del alba tiñen las nubes de un rojo sangre muy apagado, creando una atmósfera perfecta para echar una cabezada.